12 de septiembre de 2010

un Domingo en tercera persona

Hace tiempo que no escribía, pero hoy se animó a hacerlo...a pesar de que era domingo, ese fatídico día de la semana que ella odiaba exageradamente, sin una buena razón más que por ser domingo...yo pienso que quizás es que no le gustan los finales.
Como sea, el hecho de estar sola en su casa, tendida en la alfombra mirando el techo, con Manuel García cantándole despacito al oído mientras afuera llovía fue inspirador. También lo fue el hecho de que han pasado muchas cosas, que su vida ha cambiado, pero que sigue odiando tanto como los últimos 365 días, que espera que la paz llegue de pronto, que la deje sin habla y así pueda dormir sin soñar. Si, también a mi me parece inspirador...Por eso entiendo que haya decidido a volver a este lugar en el que vuelca de vez en cuando lo que es, y sobretodo lo que no es.