Esta es la última vez que pienso en ti, que te nombro, que siento algo, esta es la última vez antes de sacarte de mi vida para siempre, de dejarte ir, de dejarme ir, de liberarme de todo lo que implica tu presencia, de las lágrimas, del odio, del rencor, del amor que un día te tuve. Ya no quiero cargar conmigo los miedos que dejaste, las marcas y cicatricez, hoy te elimino de mi presente, no me interesa ser la ex buena onda, ni saber cómo estás, ni contarte como estoy, ni que me atormentes haciendome recordar lo felices que fuimos. Porque fuimos, las cosas ya pasaron, el daño ya se hizo, ya lloré lo suficiente, ya me cuestioné todo lo que viví. Ahora necesito continuar mirando al futuro, sin que tu presencia me haga aislarme del mundo, me impida querer y que me quieran, me paralice de miedo.
Ya no estás aquí. Y no seré yo la que te traiga de vuelta.
Se acaba ese afán autodestructivo de invocarte, de recordarte, de traerte de vuelta en los momentos en que me sentía capaz de volver a empezar, de amar a otro.
Hoy se acaba todo con esta especie de ceremonia expiatoria.
Hoy lo tengo a él, que llena mi vida de sonrisas y colores, que hace florecer sensaciones dulces, que se merece lo mejor de mi, y eso estoy dispuesta a dar, porque no quiero perderlo por temores ni fantasmas del pasado.
Es justo para mi y para él.
Es la única manera de hacer que te vayas antes de empezar a amar a otro hombre, la única manera de que pases al otro lado de la puerta y nos dejes a los dos solos en la pieza.
Y no parar de viajar del invierno al verano, de Madrid a New York, del abrazo al olvido, dejarte entre tinieblas escuchando un ruido de tacones lejanos...
29 de abril de 2009
g o o d b y e !
e s p a r c i m i e n t o n o c t u r n o
Has llenado mis soledades durante tantas noches de luna, tantas tardes de calor, tantas mañanas de sol.
A cambio he llenado tu rutina de tentación, estimulándote con todo lo prohibido, con secretos deseos latentes, lejos del tu que eres a diario, del hijo ejemplar, hermano perfecto, novio ideal.
Le doy adrenalina a tu vida aburridamente perfecta haciendo aflorar todas esas ansias que fluyen cuando no existe más que tu y yo, en las eternas noches de confidencias y juegos, de extasis y deleites distantes, que terminan cuando apagas el computador y vuelves a tu intachable y ejemplar realidad lejos de pendejas buenas pa'l webeo, que te revolucionan las hormonas, que te mueven el piso y que te abren los ojos intentando que veas que el mundo te ofrece mucho más que tu pequeño círculo moralmente correcto.
Como sea, tu lo sabes, siempre lo has sabido, me tienes así, desnudándome, mientras tu dudas en hacerlo (me gusta que dudes). Sé que no lograré que te saques todo, pero me estimula saber que a veces soy capaz de que algo de tu ropa caiga. Si lo lograra un día, perderías tu encanto de niño bien que tanto me gusta. Sin embargo, si quieres que el juego siga, tendrás que darme algo. Poco si quieres (solo por ser tu), pero algo.
A cambio he llenado tu rutina de tentación, estimulándote con todo lo prohibido, con secretos deseos latentes, lejos del tu que eres a diario, del hijo ejemplar, hermano perfecto, novio ideal.
Le doy adrenalina a tu vida aburridamente perfecta haciendo aflorar todas esas ansias que fluyen cuando no existe más que tu y yo, en las eternas noches de confidencias y juegos, de extasis y deleites distantes, que terminan cuando apagas el computador y vuelves a tu intachable y ejemplar realidad lejos de pendejas buenas pa'l webeo, que te revolucionan las hormonas, que te mueven el piso y que te abren los ojos intentando que veas que el mundo te ofrece mucho más que tu pequeño círculo moralmente correcto.
Como sea, tu lo sabes, siempre lo has sabido, me tienes así, desnudándome, mientras tu dudas en hacerlo (me gusta que dudes). Sé que no lograré que te saques todo, pero me estimula saber que a veces soy capaz de que algo de tu ropa caiga. Si lo lograra un día, perderías tu encanto de niño bien que tanto me gusta. Sin embargo, si quieres que el juego siga, tendrás que darme algo. Poco si quieres (solo por ser tu), pero algo.
23 de abril de 2009
escritora compuLsiva
Hoy siento tantas ganas de decir infinitas cosas, de contar mi vida, de explicar el porqué, de que entiendas lo que siento, de que conozcas a la mujer que hay detrás de esa niña mal criada.
Hoy quiero escribirte a ti, que no te gusta que te escriba, contarte que siento que te alejas y te alejo, que tu ausencia y la distancia y el tiempo hacen lo suyo, que ya me acostumbré a no tenerte, a no escucharte, a no saber de ti y que odio que esto pase, también quiero escribirle a él, que todos los días me atormenta con su presencia, que me ofende y me tienta con sus miradas, con sus palabras, con sus manos, con su espalda, con sus rodillas, que mira el cielo conmigo sin romper ese silencio incómodo y cómplice. Quiero escribirle a mi padre, decirle cuánto lo admiro y cuanto odio su incapacidad de reconocer los errores que comete, quiero escribirle a mi madre para agradecerle que a los 15 años me regalara ese libro de poesías, que siempre vuelvo a releer. Quiero escribir sobre esa película que me ronda, que me llegó al corazón entre versos de Benedetti, Gelmán y Girondo que repito en silencio mientras viajo en el metro, que se quedó en mi retina con esas imágenes del Buenos Aires nostálgico, del Buenos Aires bohemio y poeta, artista y romántico, cesante y prostíbulo, que me hace pensar en que quizás yo también busco "al que vuela", que entre boleros me recuerda esa vez en que fuiste tu quien presionó el botón del velador, por no ser yo la que volaba.
Quiero escribir. Quiero escribirme a mi misma, a la que fui, contarle que quizás no seré lo que esperaba ser, que mi vida y mis sueños serán distintos, que las caidas duelen y dejan marcas, pero que es necesario, que hay que ser capaz de afrontar ciertas cosas, que nadie es imprescindible, que puedes ser feliz. Quiero escribirle a la que seré, que no se olvide nunca de los sueños de la de hoy, de los ideales, de lo que la hace ser distinta, que no se convierta en una mujer fungible, que no haga de su vida lo que los demás consideran que tiene que ser. Que no viva la vida que otros quieran que viva. Que tenga recuerdos, pero que no viva por ellos ni de ellos.
Quiero escribirle a la de hoy, a la que está entre la alegría y la tristeza, a la que se rie y llora a la vez, a la que está llena de sueños y proyectos y preguntas y dudas, a la que todo lo sabe y no sabe nada. Solo tengo para decirle que simplemente cierre los ojos, respire profundo y sonría. Las respuestas llegarán solas.
Quiero escribir, quiero escribir, quiero escribir.
Lamentablemente hoy, no hay quien me lea.
Hoy quiero escribirte a ti, que no te gusta que te escriba, contarte que siento que te alejas y te alejo, que tu ausencia y la distancia y el tiempo hacen lo suyo, que ya me acostumbré a no tenerte, a no escucharte, a no saber de ti y que odio que esto pase, también quiero escribirle a él, que todos los días me atormenta con su presencia, que me ofende y me tienta con sus miradas, con sus palabras, con sus manos, con su espalda, con sus rodillas, que mira el cielo conmigo sin romper ese silencio incómodo y cómplice. Quiero escribirle a mi padre, decirle cuánto lo admiro y cuanto odio su incapacidad de reconocer los errores que comete, quiero escribirle a mi madre para agradecerle que a los 15 años me regalara ese libro de poesías, que siempre vuelvo a releer. Quiero escribir sobre esa película que me ronda, que me llegó al corazón entre versos de Benedetti, Gelmán y Girondo que repito en silencio mientras viajo en el metro, que se quedó en mi retina con esas imágenes del Buenos Aires nostálgico, del Buenos Aires bohemio y poeta, artista y romántico, cesante y prostíbulo, que me hace pensar en que quizás yo también busco "al que vuela", que entre boleros me recuerda esa vez en que fuiste tu quien presionó el botón del velador, por no ser yo la que volaba.
Quiero escribir. Quiero escribirme a mi misma, a la que fui, contarle que quizás no seré lo que esperaba ser, que mi vida y mis sueños serán distintos, que las caidas duelen y dejan marcas, pero que es necesario, que hay que ser capaz de afrontar ciertas cosas, que nadie es imprescindible, que puedes ser feliz. Quiero escribirle a la que seré, que no se olvide nunca de los sueños de la de hoy, de los ideales, de lo que la hace ser distinta, que no se convierta en una mujer fungible, que no haga de su vida lo que los demás consideran que tiene que ser. Que no viva la vida que otros quieran que viva. Que tenga recuerdos, pero que no viva por ellos ni de ellos.
Quiero escribirle a la de hoy, a la que está entre la alegría y la tristeza, a la que se rie y llora a la vez, a la que está llena de sueños y proyectos y preguntas y dudas, a la que todo lo sabe y no sabe nada. Solo tengo para decirle que simplemente cierre los ojos, respire profundo y sonría. Las respuestas llegarán solas.
Quiero escribir, quiero escribir, quiero escribir.
Lamentablemente hoy, no hay quien me lea.
12 de abril de 2009
El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual
Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde.
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual
Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde.
Alejandra Pizarnik ♥
Las mujeres que viven en mí afloran a cada instante cuando estoy contigo y cuando no estás.
Cuando me dejas a la deriva, quitándome sin piedad lo que me entregas.
Cuando la gélida noche me trae todo lo vivido.
Cuando tu ausencia es tu peor rival.
Cuando tu mismo eres el oponente que más te acecha
y yo soy la testigo de las batallas que inconcientemente disputas con el tu que no me gusta.
Con el tu que no quiero conmigo, con el tu tan igual a tantos otros.
Supongo que una de las yo es la peor rival de esta que soy yo.
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