20 de julio de 2009

.

No hay una sensación que odie más que la inseguridad, notar como la angustia me invade, saber que me bloqueo, que dude de todo, de ti, de mi, de esto, de lo que viene. Esa sensación de estar parada en medio de la nada, sin saber si avanzar, si retroceder, si aguantar un poco más porque quizás todo cambie, por que quizás vale la pena...
Sentir que camino sobre la cuerda floja, que cualquier paso en falso me hará caer. Aunque quizás es mejor caer y terminar con todo... y respirar tranquila y llorar un rato para luego dar vuelta la hoja, empezando un nuevo día sintiéndome libre y segura, sabiendo que ya pasó, que ya no estás, pero que puedo dormir sin cuestionarme que estoy haciendo mal, sabiendo que ya no queda nada por esperar, pero tampoco por hacer. Que fue lo que fue, que no queda más.

Estoy cansada. Estoy confundida. De un tiempo a esta parte ya ni siquiera sé porqué sigo aquí, contigo o sin ti. Ya no sé lo que siento, lo que espero, lo que quiero y lo que no. Ya no sé que es lo que acepto por que quiero, qué es lo que cedo, qué es lo que está en juego...

Sé que doy mucho, que puedo darlo todo.
Sé que no te exijo mucho.
Sé que no recibo lo suficiente.
Sé que no me gusta estar así.

Sé como terminar con esto...