27 de septiembre de 2009

.

Frustración, rabia, pena, impotencia...todo contenido, aturdido debajo de la piel, dentro de los huesos, consumiendo mi ser y tambien lentamente a esas esperanzas apaleadas por todo esto, por la puta vida, por el puto pasado, por el puto presente y por lo que tendré que afrontar en el puto futuro, que se ve opaco, entre los escombros que quedaron luego del remezón. Y esa espina que clava fuerte dentro de mí, que me impide respirar cuando más estoy necesitando una bocanada de aire fresco que se lleve todo esto, que me renueve.

Pasa el tiempo y se siente como antes, como un leve recuerdo, casi inexistente, como una pesadilla...hasta que vuelve el temporal, mi corazón, que no existe, vuelve a sufrir espasmos, vuelve a sentir esa necesidad de escupir toda esta mierda, esa necesidad que se traduce en lágrimas... las más amargas, las que duelen en la garganta, en los ojos, en el alma, esas que pocos entienden, que pocos comparten, que nadie más siente, que nadie será capaz de consolar.

Quizás pase el tiempo necesario y los personajes de esta historia sean felices para siempre como sucede en los inverosímiles finales tan poco naturales y reales de los cuentos de hadas.
Tal vez, las vueltas de la vida, las conexiones del universo, la posición de los astros, el destino, nosotros mismos o el azar, nos conduzcan a un enfrentamiento inesperado, menos maqueteado, sobreactuado y más real que las novelas rosas.

Mientras tanto, yo respiro y contengo...