29 de abril de 2009

e s p a r c i m i e n t o n o c t u r n o

Has llenado mis soledades durante tantas noches de luna, tantas tardes de calor, tantas mañanas de sol.
A cambio he llenado tu rutina de tentación, estimulándote con todo lo prohibido, con secretos deseos latentes, lejos del tu que eres a diario, del hijo ejemplar, hermano perfecto, novio ideal.
Le doy adrenalina a tu vida aburridamente perfecta haciendo aflorar todas esas ansias que fluyen cuando no existe más que tu y yo, en las eternas noches de confidencias y juegos, de extasis y deleites distantes, que terminan cuando apagas el computador y vuelves a tu intachable y ejemplar realidad lejos de pendejas buenas pa'l webeo, que te revolucionan las hormonas, que te mueven el piso y que te abren los ojos intentando que veas que el mundo te ofrece mucho más que tu pequeño círculo moralmente correcto.
Como sea, tu lo sabes, siempre lo has sabido, me tienes así, desnudándome, mientras tu dudas en hacerlo (me gusta que dudes). Sé que no lograré que te saques todo, pero me estimula saber que a veces soy capaz de que algo de tu ropa caiga. Si lo lograra un día, perderías tu encanto de niño bien que tanto me gusta. Sin embargo, si quieres que el juego siga, tendrás que darme algo. Poco si quieres (solo por ser tu), pero algo.