Hoy siento tantas ganas de decir infinitas cosas, de contar mi vida, de explicar el porqué, de que entiendas lo que siento, de que conozcas a la mujer que hay detrás de esa niña mal criada.
Hoy quiero escribirte a ti, que no te gusta que te escriba, contarte que siento que te alejas y te alejo, que tu ausencia y la distancia y el tiempo hacen lo suyo, que ya me acostumbré a no tenerte, a no escucharte, a no saber de ti y que odio que esto pase, también quiero escribirle a él, que todos los días me atormenta con su presencia, que me ofende y me tienta con sus miradas, con sus palabras, con sus manos, con su espalda, con sus rodillas, que mira el cielo conmigo sin romper ese silencio incómodo y cómplice. Quiero escribirle a mi padre, decirle cuánto lo admiro y cuanto odio su incapacidad de reconocer los errores que comete, quiero escribirle a mi madre para agradecerle que a los 15 años me regalara ese libro de poesías, que siempre vuelvo a releer. Quiero escribir sobre esa película que me ronda, que me llegó al corazón entre versos de Benedetti, Gelmán y Girondo que repito en silencio mientras viajo en el metro, que se quedó en mi retina con esas imágenes del Buenos Aires nostálgico, del Buenos Aires bohemio y poeta, artista y romántico, cesante y prostíbulo, que me hace pensar en que quizás yo también busco "al que vuela", que entre boleros me recuerda esa vez en que fuiste tu quien presionó el botón del velador, por no ser yo la que volaba.
Quiero escribir. Quiero escribirme a mi misma, a la que fui, contarle que quizás no seré lo que esperaba ser, que mi vida y mis sueños serán distintos, que las caidas duelen y dejan marcas, pero que es necesario, que hay que ser capaz de afrontar ciertas cosas, que nadie es imprescindible, que puedes ser feliz. Quiero escribirle a la que seré, que no se olvide nunca de los sueños de la de hoy, de los ideales, de lo que la hace ser distinta, que no se convierta en una mujer fungible, que no haga de su vida lo que los demás consideran que tiene que ser. Que no viva la vida que otros quieran que viva. Que tenga recuerdos, pero que no viva por ellos ni de ellos.
Quiero escribirle a la de hoy, a la que está entre la alegría y la tristeza, a la que se rie y llora a la vez, a la que está llena de sueños y proyectos y preguntas y dudas, a la que todo lo sabe y no sabe nada. Solo tengo para decirle que simplemente cierre los ojos, respire profundo y sonría. Las respuestas llegarán solas.
Quiero escribir, quiero escribir, quiero escribir.
Lamentablemente hoy, no hay quien me lea.
Hoy quiero escribirte a ti, que no te gusta que te escriba, contarte que siento que te alejas y te alejo, que tu ausencia y la distancia y el tiempo hacen lo suyo, que ya me acostumbré a no tenerte, a no escucharte, a no saber de ti y que odio que esto pase, también quiero escribirle a él, que todos los días me atormenta con su presencia, que me ofende y me tienta con sus miradas, con sus palabras, con sus manos, con su espalda, con sus rodillas, que mira el cielo conmigo sin romper ese silencio incómodo y cómplice. Quiero escribirle a mi padre, decirle cuánto lo admiro y cuanto odio su incapacidad de reconocer los errores que comete, quiero escribirle a mi madre para agradecerle que a los 15 años me regalara ese libro de poesías, que siempre vuelvo a releer. Quiero escribir sobre esa película que me ronda, que me llegó al corazón entre versos de Benedetti, Gelmán y Girondo que repito en silencio mientras viajo en el metro, que se quedó en mi retina con esas imágenes del Buenos Aires nostálgico, del Buenos Aires bohemio y poeta, artista y romántico, cesante y prostíbulo, que me hace pensar en que quizás yo también busco "al que vuela", que entre boleros me recuerda esa vez en que fuiste tu quien presionó el botón del velador, por no ser yo la que volaba.
Quiero escribir. Quiero escribirme a mi misma, a la que fui, contarle que quizás no seré lo que esperaba ser, que mi vida y mis sueños serán distintos, que las caidas duelen y dejan marcas, pero que es necesario, que hay que ser capaz de afrontar ciertas cosas, que nadie es imprescindible, que puedes ser feliz. Quiero escribirle a la que seré, que no se olvide nunca de los sueños de la de hoy, de los ideales, de lo que la hace ser distinta, que no se convierta en una mujer fungible, que no haga de su vida lo que los demás consideran que tiene que ser. Que no viva la vida que otros quieran que viva. Que tenga recuerdos, pero que no viva por ellos ni de ellos.
Quiero escribirle a la de hoy, a la que está entre la alegría y la tristeza, a la que se rie y llora a la vez, a la que está llena de sueños y proyectos y preguntas y dudas, a la que todo lo sabe y no sabe nada. Solo tengo para decirle que simplemente cierre los ojos, respire profundo y sonría. Las respuestas llegarán solas.
Quiero escribir, quiero escribir, quiero escribir.
Lamentablemente hoy, no hay quien me lea.