13 de junio de 2009

M a G i a

Yo creo en la magia. Vivo de la magia. La descubro todos los días en las pequeñas cosas que me rodean, en esas cosas en que nadie repara por ir corriendo, atropellando a todos los que se cruzan en su camino, pasando por encima de los demás, odiando su mundo tan lleno de autos caros, celulares que son computadores, mp4, televisores, lavadoras refrigeradores y que además planchan tu ropa todo en uno (y creen que eso es magia!), un mundo rebalsado de reuniones, cigarrillos, de apariencias, tarjetas de crédito con muchas cuotas sin pagar e intereses por las nubes, de la ilusión de que son padres ejemplares por tener a sus hijos en colegios caros y con todos los juguetes que podrían imaginar, pero sin nada de cariño ni tiempo, en eso se les va la vida, sin fijarse en lo que realmente importa, sin tomarse un segundo para mirar a la persona que va al lado, a los perros callejeros jugando, a una flor en medio del gris pavimento. Sin reencantarse del amor con los adolescentes que caminan de la mano soñando un futuro juntos como alguna vez lo soñaron con sus mujeres a las que no les dirigen la palabra, ni les desean buenas noches antes de apagar la luz. Sin disfrutar de la vida que inunda los ojos de los niños. Sin la intención de provocar un cambio en otro tan invadido por la apatía como ellos con una sonrisa, con un buenos días, con un muchas gracias.
Para mi esa gente está muerta en vida.
Yo quiero ser mágica, regalando sonrisas e ilusiones, por eso ocupo mi tiempo en recoger hojas de los árboles, en caminar por el forestal a pata pelá, en sacar fotos de cosas que nadie ve. Por eso dedico mi vida a salvar causas perdidas, a trabajar en campamentos, en investigar sobre condiciones carcelarias, en preocuparme por temas que muchos consideran que son tarea del gobierno, porque estoy convencida de que incluso en la marginalidad hay magia, porque disfruto del encanto de los deditos con tierra en mi ropa.
Por eso estoy contigo. Porque la magia inunda también tu forma de vivir, de mirar y de sentir. Porque haces de tu sonrisa tu estandarte, porque regalas entusiasmo, esperanza y alegría.
Porque juntos desentonamos del resto del mundo y eso me hace feliz, eso es magia.