Tu fascinación es una duda: radica en una interrogante, en una búsqueda, en observar y en oír lo que no tengo que decir, lo que no digo.
(Al silencio le atrae el ruido entrecortado, perdido.)
Aún cuando crees que me conoces como nadie, aún cuando lo creo también.
Porque esto que no sé nombrar es algo único, momentáneo y absoluto.
Como tu.
Como yo.
Te gustan mis palabras inventadas y las miradas que transformo.
Por eso me miras y me escuchas, para ayudarte a ti mismo, para terminar con la incertidumbre que te provoco.