15 de octubre de 2009

recuérdame

Recuérdame. Es lo único que te pido.
Recuerdame con las fLores amarillas, con el viento, con el mar, con la luna, con los niños pequeños, esos que me hacen poner una sonrisa idiota, con los algodones de ázucar, las manzanas confitadas, los helados y todas las comidas felices, con las injusticias que me hierven la sangre, con las nubes, con las caminatas eternas y sin rumbo por calles de santiago, en las noches de insomnio y en tus sueños más profundos, no dejes de pensar en mí cuando sientas una causa perdida, una minoría desvalida, el derecho penal, la cárcel y los gendarmes. Escucha mi risa, aunque no la vuelvas a escuchar, en cada situación en la que estallaría a carcajadas, como si estuviera ahí, cuando escuches mi música, con los pantalones hippientos, con las jirafas, los aros y los colores. Tráeme a tu presente cuando veas a alguien llorando en calle, cuando comas papas fritas con mostaza y en los silencios, los más densos, los más incómodos, los más profundos, los más íntimos silencios. Recuérdame, por siempre, sobre todo con la Magia.