7 de diciembre de 2008

d e s a h o g o

Siempre que hablamos quedo con una sensación hostil.
Odio tu incapacidad para asumir responsabilidades, y tu capacidad para hacer culpables a los otros de tus desgracias.
Odio que repartas en los demás la culpa de todo lo malo, y que por el contrario los triunfos solo creas que te pertenecen a ti, que son fruto exclusivamente de lo que tu has hecho.
Odio tu papel de víctima constante, cuando te he visto actuando como victimario.
Odio tu arrogancia.
Odio ser la primera persona a la que recurres cuando te sientes solo, cuando sientes que tu vida es una mierda.
Odio cada vez que me dices que no has tenido nunca una familia, un hogar, apoyo.
Y odio todo eso porque de cierta forma me quieres culpar a mi también.
Me culpas porque yo tuve la vida que nunca tuviste y que siempre deseaste. Porque yo si tengo una familia, porque yo si tengo un hogar, porque yo si tengo un futuro, porque no he tenido que pasar por las cosas que tu has pasado, porque crees que te dejé solo, porque tomé la decisión de alejarme de tí, porque renuncié a mis idiotas ganas de suplir tus carencias, porque por una vez pensé en mí antes que en tí, porque dejaste de ser una carga.
No intentes herirme, porque no lo lograrás. Ya no soy la niñita que tu conociste.
No me condenes por que otros no fueron capaces de asumir los roles que les correspondía, incluyéndote. Porque fuiste tu quien decidió vivir la vida en la forma que lo haces, tu optaste el camino que te llevaba lejos de mi, de nosotros, tu moviste las piezas antes que yo.

Por eso, no pierdas tu tiempo, que siempre recibirás la misma respuesta de mi parte...
Andate a la mierda.