Y no parar de viajar del invierno al verano, de Madrid a New York, del abrazo al olvido, dejarte entre tinieblas escuchando un ruido de tacones lejanos...
23 de diciembre de 2008
Sinceridad
Así fue. En nuestro afán casi obsesivo de jugar a ser sinceros, logramos convencer a todo el mundo, sin embargo, los más engañados fuimos nosotros mismos.