1 de diciembre de 2008

Enjoy the Silence


¿Alguna vez sentiste la necesidad de guardar silencio?

Por no querer contaminar los momentos con palabras, sucias, manoseadas, que ya no tienen un sentido o que pueden ser mal interpretadas.

O por no encontrar una palabra que englobe todo lo que sientes, todo lo que quieres transmitir, que no sea suficiente.

O porque simplemente no son necesarias cuando tienes los ojos, y las manos, y los gestos para comunicarte.

O porque estás tan sumergido en ti mismo que no existen posibilidades de compartirlo con alguien más.

O por la sola y respetable razón de no querer decir nada.


A mi siempre me pasa.
Por eso todos dicen que soy calladita, que soy escueta, que soy tímida, que no digo lo que pienso.
Y no es así.
Si lo digo.
Cuando lo siento, cuando lo quiero, cuando lo elijo.
Converso, hablo, grito, lloro, rio, susurro, escribo, canto.
Pero nunca olvido una frase que escuché en una clase de penal con el inigualable "huevito" Mera:
No digas nada a menos que puedas mejorar el silencio.