Abrí los ojos en la mañana y lo supe.
Había llegado el día que estaba esperando.
Hoy he decidido terminar con mi vida.
Acabar con todo. Con las responsabilidades. Con el futuro. Con los miedos. Con los sentimientos. Con mis anhelos y expectativas. Quiero que desde hoy no haya un mañana no haya un pasado, sólo deseo el ahora.
Y así, con paso decidido me dirigí hacia mi muerte.
Llené una y otra vez el vaso.
Encendí un cigarrillo tras otro.
Me intoxiqué con drogas.
Invadí mi cuerpo con la música.
Otros suicidas como yo, me ahogaron con besos y caricias.
La adrenalina y el extasis se apoderaron de mí.
Es un poco irónico. El día que decidí suicidarme, comenzé a vivir.