Cambia de planes a último momento y no me avises.
Hablame de cosas inentendibles, así te pediré que me las expliques, una por una.
Obvia marcar mi número, tal vez esté durmiendo y me despiertes.
Camina más rápido, dejáme unos pasos atrás.
Mira de reojo a la mina de rojo.
Cuentame todo de todo! (quiero saberlo). De tus libros, de tus ritos, amigos y viajes, sin respiro (como lo haces).
Preguntame directamente qué quiero hacer o a dónde quiero ir; ya lo puedo deducir.
Observa el reloj sin disimulo, puede que sea tarde y el apuro no es lo tuyo.
Reservate halagos y complacencias, conozco cada uno de tus no- silencios.
Agenda fechas “importantes”, no es necesario que las recuerdes.
Responde delante mío los mensajes de tu teléfono, son solo segundos.
Sonríe cuantas veces quieras mientras hablo, sé que no es ironía sino simpatía y ternura.
Genera falsa confianza: “no te voy a engañar…”, jugaré a confiar.
Invoca amores del pasado sin cuidado...
Lo "nuestro" es diferente.